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Esta habitación de hotel es mi espejo aquí me veo : un pasaporte, un vaso chato nublado por la impresión de tantos dedos una libreta abierta en dos o en canal no sé depende de los dientes de la próxima línea, una bandeja con los restos del desayuno: “esto quedó de la mañana dear lady retíreme cuanto antes este sol viejo y este jilguero afónico”; un boleto de Air France un montón de billetes doblados por la mitad donde conviven dólares,francos y pounds un libro de Kapuscinski que deja salir las ventiscas de Siberia “I beg you Sr, podría cerrar su libro, mi esposa tiene frio”, me dijo ayer un gentleman en el restaurante; 1/2 botella de White Horse, un par de anteojos para ver de lejos, un empaque vacío de un sandwich de cheese & pickle que costó 1.49 libras media cajetilla de cigarros franceses un cenicero el empaque de un reloj que le compré a Alexandra Un recibo del Nicholson’s Public Bar donde está escrito con letra firme y de trazos largos : Guiness Draft Beef Guiness Draft Expresso Total: 14 pounds; mis botas la camisa de ayer una botella de Evian. Mi corazón late dormido debajo de la cobija eléctrica, de pie junto a la cama, rodeado por los objetos que soy, le doy vueltas a la idea de protejerlo, idea loca, ya lo se, pero a estas alturas de mi vida el shock sigue pasando primero por el corazón, luego se reparte se acomoda y se digiere o me jode la vida. Aquí duerme el músculo que lo complica todo o que me salva: si la desgarradura es excesiva estalla para que no vuele en pedazos todo el cuerpo, de otra forma sería raro poco natural : me estalló un muslo a causa de tu amor te fuiste y no aguanto el dolor en los codos. Afuera el frio de London City araña las ventanas lo oigo maullar no pienso despegarme de mis 26 grados centígrados por calefacción, ni de la galaxia que soy y que por toda la habitación me encuentro. |