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Dejo la mano encima la meto debajo como quién busca los ángulos del fraude. Una curva un barranco la ingle recorrida por un explorador que va descubriendo el mundo con un fósforo. La llama brilla en un ojo de gallina o de lagarto. Un manantial y dentro el filamento secreto del espíritu. Nada como escapar por las fisuras: un salto para entrar un salto para salir, en el inter las secuelas el abismo. El que salta soy yo y sin duda soy yo el que se queda. Algún destino ha de tener el rastro si no qué angustia qué cometa qué rayas de tigre tiene el grito. La vía muele la Tierra el fierro la apisona la aprisiona. Atravieso el trecho con una lanza armado hasta los dientes con los dientes. |